Una breve ojeada a los artesanos que elaboraron los primero palos de golf

Una de la cosas que disfruto hacer ante algo nuevo es buscar sobre sus antecedentes, o la historia que guarda tal o cual cosa, o de dónde surgió el evento.

Por ejemplo, si es una película basada en un libro, primero leo el libro y me empapo de la historia y luego voy a ver la película.

De esta forma, observo qué tanto mi imaginación voló junto a su creador, y qué tanto el director y guionistas de la película se apegaron a la historia.

En cuanto a este tema del cine, prefiero hacerlo así, ya que a la inversa, ver primero la película y después leer su fuente me causa un caos, ya que en lugar de seguir las descripciones del autor vienen a mí las imágenes y actores de la película y no lo disfruto para nada.

En cuanto a las series de época, o basadas en algún evento o personaje de la historia, me da la pauta para investigar sobre estos eventos.

Es como una forma de acercarme a la historia, que cuesta mucho más trabajo rastrearla y reunirla en una sola obra, y al verla representada bajo el séptimo arte, me da un poco más de guía. Aunque debemos estar conscientes de que no todo es como se describe en la pantalla.

Lo mismo me pasó con el golf, debido a que mi hijo ha demostrado un gran interés en practicarlo y en casa no tenemos antecedentes familiares, por lo que está resultando una nueva faceta para todos el aprender más sobre él.

Ahora que si el antecedente proviene de una persona conocedora del tema, que te introduce a través de una bonita historia le da un matiz interesante, ya después abordaremos los libros oficiales, lo importante es poco a poco empaparse del tema.

En cuanto al golf, aprendimos un poco más sobre los palos. Según el buen hombre que nos atendió en la tienda, nos platicaba que las personas que se dedicaron a fabricar los primeros palos de golf eran unos artesanos de trayectoria particular, por allá entre los siglos XVIII y XIX.

Estos artesanos, quienes eran diestros como carpinteros y torneros, eran los mismos que se dedicaban a fabricar los arcos para los arqueros del rey, en aquellos lugares de Inglaterra y Escocia.

Y tal como se ha registrado en la galería de los oficios, éste se fue transmitiendo de generación en generación.

Lo curioso de este caso es que eran los mismos artesanos unos excelentes jugadores de golf, por lo que entre el gusto por el juego y su habilidad para la construcción del palo, pudieron ir perfeccionándolo, consiguiendo crear palos excelentes, además de que los vendían sin mayor problema.

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Es también interesante conocer que existen nombres que se destacan en la historia del golf a personajes como Willie Park, quien resultará ser el primer ganador del Open Británico o como Willie Dunn Jr., como el primer ganador del Abierto de los Estados Unidos o Tom Morris el Viejo.

Estos ilustres personajes, además de haber ganado en estas competencias, eran algunos de los artesanos más especializados y destacados en la elaboración de los palos de golf en su época.

Estos primeros palos de golf estaban fabricados de madera de cabeza larga y predominaron hasta la década de 1880.

Antes de la era industrial, todo este trabajo se realizaba a mano, de ahí lo artesanal. Llega entonces el ocaso del siglo XIX, cuando la popularidad del hierro también hizo su aparición en la fabricación de los palos de golf.

Sin embargo, aún quedan algunos lugares en Europa y Estados Unidos, donde su maquila mantiene lo artesanal encontrando verdaderas obras de arte.

Con esta pequeña historia, no solo te remonta a esas campiñas inglesas, sino que te imaginas jugar a esos robustos y talentosos artesanos, antes de que este deporte pasara por su época de élite.